EDM@COL: McDavid anota un golazo en el power play en sociedad con Draisaitl

La temporada de los Edmonton Oilers ha estado plagada de inconsistencias. Sin embargo, el martes hicieron recordar que su mejor versión, esa que los ha llevado a disputar las últimas dos Finales de la Stanley Cup, aún está ahí.

Con la presión de su lado, después de ceder en seis de sus últimos nueve choques, los vigentes campeones de la Conferencia Oeste sacaron la casta ante el mejor equipo de la NHL en esta temporada regular, el Colorado Avalanche, en un duelo que contó con otra disputa interna en el aspecto individual, con Connor McDavid y Nathan MacKinnon midiéndose en un duelo entre los dos mejores productores de la NHL.

Y en esa colisión de fuerzas, fue el capitán de Edmonton quien reclamó el protagonismo absoluto. En un encuentro de altísima tensión en la Ball Arena, los Oilers se impusieron 4-3, frenando en seco la racha de cinco victorias consecutivas de Colorado.

El triunfo no solo representa una inyección de moral vital para la tropa dirigida por Kris Knoblauch, sino que tiene implicaciones directas en la tabla: con 72 puntos (récord de 32-25-8), Edmonton desplazó a los Vegas Golden Knights para apoderarse del segundo lugar de la División del Pacífico, quedando a escasas tres unidades de los punteros Anaheim Ducks.

El punto de inflexión del choque llegó en el tercer periodo, cuando McDavid rompió la paridad de 3-3 con una jugada que instantáneamente se catalogó como un gol de antología. En situación de Power Play, el astro canadiense recibió el disco de Leon Draisaitl, utilizó su gran velocidad para girar 360 grados sobre el defensor Devon Toews, y tras una pared relámpago con el alemán, fulminó al portero Mackenzie Blackwood con un certero disparo.

Esa anotación derivó en su gol ganador número 75, empatando el récord histórico de la franquicia que ostentaba en solitario el propio Draisaitl.

Pero el impacto de McDavid (1-1—2) fue mucho más allá. Con su actuación, extendió a 19 su asombrosa racha de partidos consecutivos sumando puntos como visitante. Para dimensionar este hito, basta decir que empató la quinta marca más larga en ruta de los últimos 40 años en la NHL, uniéndose a un club exclusivo conformado por leyendas como Wayne Gretzky, Mario Lemieux, Pat LaFontaine y Patrick Kane.

Además, esta victoria le otorgó a McDavid una ventaja tangible sobre MacKinnon; ambos llegaron al duelo con estadísticas idénticas en sus 23 enfrentamientos previos (33 puntos cada uno), pero el centro de Colorado se fue en blanco.

De hecho, la noche de MacKinnon terminó de forma abrupta y controvertida. A falta de 35 segundos para finalizar el segundo periodo, el delantero de los Avalanche chocó violentamente contra el portero de los Oilers, Connor Ingram, mientras intentaba avanzar hacia la portería.

La acción le costó a MacKinnon una penalidad mayor y su expulsión del partido por mala conducta. Peor aún para Edmonton, Ingram tuvo que abandonar el hielo por protocolo de conmoción cerebral, obligando a Tristan Jarry a entrar al rescate.

"Fue protocolo de conmoción cerebral. Él se siente bien. Obviamente, eso puede cambiar, pero no se le permitió regresar simplemente por decisión del observador de conmociones cerebrales", explicó el entrenador Knoblauch sobre la salida de su guardameta.

Jarry, por su parte, demostró nervios de acero, deteniendo los 11 disparos que enfrentó en el tercer tramo para sellar la victoria.

"Siempre es duro ver a alguien caer herido", dijo. "Estábamos en una buena posición cuando entré, así que solo quieres intentar mantenerla. Quieres mantener a los chicos jugando de la misma manera que si Connor todavía estuviera jugando", reflexionó el guardameta suplente.

El partido fue un verdadero toma y daca desde el inicio. Colorado golpeó primero a los 32 segundos por intermedio de Ross Colton, pero Edmonton respondió con solvencia táctica. Ryan Nugent-Hopkins, autor de un doblete, igualó las acciones en Power Play tras una brillante jugada con McDavid. Martin Necas devolvió la ventaja a los locales, aprovechando una pantalla de MacKinnon, pero Jack Roslovic empató 2-2 en la agonía del primer asalto tras una recuperación magistral de Draisaitl.

DENVER, COLORADO - MARCH 10: Leon Draisaitl #29 of the Edmonton Oilers skates between two Colorado Avalanche players during the first period of the game at Ball Arena on March 10, 2026 in Denver, Colorado. (Photo by Ashley Potts/NHLI via Getty Images)

Justamente, Draisaitl continuó reescribiendo los libros de historia de la organización. Con sus dos asistencias, el alemán extendió a seis su cadena de juegos sumando puntos y alcanzó su partido número 852 con la camiseta de los Oilers, superando oficialmente a la leyenda Mark Messier en el cuarto lugar histórico de la franquicia en esa categoría. Además, quedó a solo cinco unidades de igualar a Messier en puntos producidos en igualdad numérica.

La resiliencia de Edmonton fue puesta a prueba cuando Valeri Nichushkin empató el partido 3-3 a los siete minutos del tercer periodo, pero la respuesta inmediata de McDavid y el cerrojo de Jarry terminaron silenciando la Ball Arena.

"En estos dos últimos juegos, hemos entendido perfectamente dónde estamos y lo sumamente importantes que son estos puntos, sin importar contra quién juegues", analizó Nugent-Hopkins. "Entramos con la mentalidad de jugar todo apretado, no darles los goles fáciles, e incluso después de ir perdiendo por uno, hicimos un trabajo bastante bueno simplemente apegándonos a eso, y comenzó a dar sus frutos".

El implacable calendario no ofrecerá descanso para los Oilers. Tras superar la prueba máxima ante el líder general, el equipo deberá aterrizar este jueves en Texas para medirse a los peligrosos Dallas Stars, dueños del segundo mejor récord de la liga.

Será un nuevo examen de fuego para comprobar si este despertar en Denver fue apenas un destello o el inicio de la cabalgata definitiva hacia otra postemporada.

"Estos son el tipo de partidos a los que puedes mirar atrás el próximo mes, cuando las cosas se pongan difíciles, y usarlos para reagruparte en torno a ellos", sentenció Nugent-Hopkins. "Entendiendo que, cuando jugamos así, podemos ganarle a cualquiera".

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