El punto de inflexión del choque llegó en el tercer periodo, cuando McDavid rompió la paridad de 3-3 con una jugada que instantáneamente se catalogó como un gol de antología. En situación de Power Play, el astro canadiense recibió el disco de Leon Draisaitl, utilizó su gran velocidad para girar 360 grados sobre el defensor Devon Toews, y tras una pared relámpago con el alemán, fulminó al portero Mackenzie Blackwood con un certero disparo.
Esa anotación derivó en su gol ganador número 75, empatando el récord histórico de la franquicia que ostentaba en solitario el propio Draisaitl.
Pero el impacto de McDavid (1-1—2) fue mucho más allá. Con su actuación, extendió a 19 su asombrosa racha de partidos consecutivos sumando puntos como visitante. Para dimensionar este hito, basta decir que empató la quinta marca más larga en ruta de los últimos 40 años en la NHL, uniéndose a un club exclusivo conformado por leyendas como Wayne Gretzky, Mario Lemieux, Pat LaFontaine y Patrick Kane.
Además, esta victoria le otorgó a McDavid una ventaja tangible sobre MacKinnon; ambos llegaron al duelo con estadísticas idénticas en sus 23 enfrentamientos previos (33 puntos cada uno), pero el centro de Colorado se fue en blanco.
De hecho, la noche de MacKinnon terminó de forma abrupta y controvertida. A falta de 35 segundos para finalizar el segundo periodo, el delantero de los Avalanche chocó violentamente contra el portero de los Oilers, Connor Ingram, mientras intentaba avanzar hacia la portería.
La acción le costó a MacKinnon una penalidad mayor y su expulsión del partido por mala conducta. Peor aún para Edmonton, Ingram tuvo que abandonar el hielo por protocolo de conmoción cerebral, obligando a Tristan Jarry a entrar al rescate.
"Fue protocolo de conmoción cerebral. Él se siente bien. Obviamente, eso puede cambiar, pero no se le permitió regresar simplemente por decisión del observador de conmociones cerebrales", explicó el entrenador Knoblauch sobre la salida de su guardameta.
Jarry, por su parte, demostró nervios de acero, deteniendo los 11 disparos que enfrentó en el tercer tramo para sellar la victoria.
"Siempre es duro ver a alguien caer herido", dijo. "Estábamos en una buena posición cuando entré, así que solo quieres intentar mantenerla. Quieres mantener a los chicos jugando de la misma manera que si Connor todavía estuviera jugando", reflexionó el guardameta suplente.
El partido fue un verdadero toma y daca desde el inicio. Colorado golpeó primero a los 32 segundos por intermedio de Ross Colton, pero Edmonton respondió con solvencia táctica. Ryan Nugent-Hopkins, autor de un doblete, igualó las acciones en Power Play tras una brillante jugada con McDavid. Martin Necas devolvió la ventaja a los locales, aprovechando una pantalla de MacKinnon, pero Jack Roslovic empató 2-2 en la agonía del primer asalto tras una recuperación magistral de Draisaitl.